Pocas canciones del rock mexicano dosmilero lograron lo que “Los Malaventurados No Lloran” consiguió: ser un himno de catarsis colectiva. Lanzada como segundo sencillo de Amantes Sunt Amentes en febrero de 2007, la canción de PXNDX (Panda) no hablaba de desamor juvenil ni de rabietas adolescentes. Hablaba de duelo, de vacío, de esa sensación brutal de querer seguir a alguien que ya no está.
Desde sus primeros versos, la canción plantea la situación de cuando alguien que amas muere, tu voluntad también puede morir con esa persona.
La narrativa lírica no se queda en la tristeza. Avanza hacia un terreno más oscuro: la tentación del suicidio como salida al dolor, y la lucha interna por no ceder ante esa idea. Esa dualidad (querer rendirse y al mismo tiempo resistir) es el corazón de la canción.

El montaje presenta seis habitaciones donde distintos jóvenes intentan quitarse la vida de formas explícitas: colgarse, electrocutarse, intoxicarse, asfixiarse, lanzarse por la ventana. En otra habitación, la banda interpreta el tema.
Pero ninguno logra su objetivo. El mensaje visual es claro: algo, el destino, la vida, una segunda oportunidad interviene. Ese giro final cambió la lectura del video y fue clave para que no se quedara en la provocación, sino en la reflexión.
Aun así, por la representación directa del suicidio, el video fue censurado en países como España.
José Madero reveló que la historia no es personal
En una charla en el podcast del Vampiro Canadiense, José Madero que la canción no nace de una experiencia personal.
“Líricamente habla de perder a un ser querido y estar tan devastado pensando en formas de seguirlo al más allá… pero eso no me pasó a mí. Es ficticia”.
El cantante regiomontano explicó que desde niño desarrolló una atracción por el horror gracias a su papá, quien lo llevaba a ver películas como Jason y Chucky. Esa cercanía con lo oscuro, lo perturbador y lo incómodo terminó filtrándose en su escritura.

“Se me quedó el gusto por lo oscuro en cualquier contexto. Llegó un punto donde dejé de jugar y empecé a escribir cosas más dark”.
“Los Malaventurados No Lloran” fue uno de los primeros momentos donde esa inclinación tomó forma completa dentro de PXNDX.
Si algo convirtió a esta canción en himno, fue el último estribillo. Madero ha contado que, en su etapa solista, decidió interpretarla sin guitarra para poder moverse con libertad y transmitir mejor la carga emocional del tema. Ese coro se convirtió en el clímax de sus shows recientes, como el del estadio GNP.
