Corría el año 2007 y PXNDX se consolidaba como la banda más divisiva de México. O los amabas o los odiabas, pero era imposible ignorarlos. Aunque hoy es un clásico, pocos recuerdan la censura video Los Malaventurados No Lloran que ocurrió en Europa.
Mientras su sencillo “Los Malaventurados No Lloran” dominaba las listas de radio, el video musical, dirigido por Rodrigo Guardiola, baterista de Zoé, estaba por tocar fibras sumamente sensibles, especialmente para la televisión europea, donde la estética oscura de la banda regiomontana no fue recibida con la misma apertura que en Latinoamérica.
Lo que la televisión no quiso mostrar del video de Pxndx
El montaje del video nos presenta seis habitaciones distintas donde jóvenes intentan quitarse la vida de formas crudas y explícitas: desde la asfixia y la intoxicación, hasta el intento de lanzarse por una ventana o la electrocución.
Para los estándares de la época en España, mostrar estos métodos de forma tan directa violaba las estrictas normas de protección al menor en horarios vespertinos.
Lo que en México se veía como una expresión artística del género emo-rock, en tierras españolas fue catalogado como contenido de alto riesgo, lo que llevó a su prohibición inmediata en los canales principales de música.
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Mientras que en MTV Latinoamérica el video rotaba constantemente e incluso competía por los primeros lugares en “Los 10+ Pedidos”, en España la sensibilidad sobre el tema del suicidio en medios masivos era mucho más restrictiva.

Este bloqueo, lejos de enterrar el material, provocó el famoso “efecto Streisand”: el video se convirtió en un objeto de culto. En los foros de fans y en un YouTube que apenas daba sus primeros pasos, los seguidores españoles buscaban desesperadamente el clip “prohibido”, elevando la mística de la banda al nivel de leyenda urbana.
Muchos se preguntaron en su momento si PXNDX buscaba la polémica para vender más discos. Sin embargo, al analizar el video completo, queda claro que la intención era otra. Como mencionamos en nuestra nota anterior, al final del video ninguno de los protagonistas logra su objetivo; una fuerza externa o el destino interviene para darles una segunda oportunidad.
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La intención real era la reflexión sobre el dolor, pero la estética oscura, fuertemente influenciada por el gusto de José Madero por el cine de terror y lo perturbador, fue simplemente “demasiado” para los programadores de televisión de aquel entonces.
A casi 20 años de su lanzamiento, el panorama ha cambiado drásticamente. Hoy, gracias a la libertad de las plataformas digitales, el video de “Los Malaventurados No Lloran” se puede ver sin restricciones en YouTube, donde acumula más de 36 millones de reproducciones.

